Este mes de julio viajamos hasta Málaga para conocer la historia de Frutería La Paloma de la Paz, un negocio familiar que lleva cerca de 40 años ofreciendo productos de primera calidad y un trato cercano a sus vecinos.
Ubicada en el barrio malagueño de Puerta Blanca, esta frutería ha conseguido convertirse en todo un punto de encuentro para varias generaciones de clientes.
Una pasión heredada de generación en generación
La historia de Frutería La Paloma de la Paz comenzó hace casi cuatro décadas, cuando el padre de Óscar abrió las puertas del establecimiento. Con solo 16 años, Óscar decidió continuar el camino familiar y ponerse al frente del negocio junto a sus padres y su cuñada.
Desde entonces, toda la familia trabaja cada día con una misma filosofía: ofrecer la mejor calidad y atender a cada persona con alegría, dedicación y cercanía.
Para Óscar, el secreto para hacerse un hueco en el sector está claro: «Hay que echarle muchas ganas y cariño para poder llegar lejos». Dos ingredientes que nunca faltan detrás del mostrador de La Paloma de la Paz.
«Para mí no hay otro»
Plátano de Canarias ocupa un lugar muy especial en esta frutería. Óscar lo tiene claro: «Para mí no hay otro. Recomendamos a los clientes consumir al día un Plátano de Canarias».
Una apuesta por un producto de calidad, con un origen único y un sabor inconfundible, que negocios locales como este ayudan a acercar cada día a los hogares.
Desde el Club de Fruterías de Plátano de Canarias queremos agradecer a Óscar y a toda su familia su colaboración y su compromiso constante con nuestro producto. Es un verdadero placer contar con establecimientos con tanta historia, pasión por la profesión y cariño por sus clientes.
¡Enhorabuena a Frutería La Paloma de la Paz, nuestra frutería del mes de julio!





